Si hubiera conocido el tema de Take shelter (Jeff Nichols, 2011) tal vez no la habría visto. Encuentro que las películas sobre trastornos mentales tienden a ser aleccionadoras, condescendientes y algo morbosas (con excepciones, supongo). Así que me alegro mucho de no haberlo sabido, porque Take shelter me ha parecido extraordinaria.

Es la película llena de virtudes, la obra de un director con muchísimo talento. Pero creo que el acierto clave está en el propio planteamiento. Nos cuentan el proceso por el que un hombre, interpretado por Michael Shannon, empieza a sufrir síntomas de lo que luego se identificará como esquizofrenia paranoide. El protagonista es consciente de lo que le está sucediendo y, al tiempo que la enfermedad va alterando de forma decisiva su vida, él trata de buscar ayuda y proteger a su familia.

Después de verla me acordé de otra película que descubrí hace poco y que también se ha convertido en una de mis favoritas: Nader y Simín, una separación (Asghar Farhadi, 2011). Al principio sólo las relacioné porque al terminar tanto una como la otra me pregunté qué otras joyas se me habrán pasado por alto en los últimos diez años. Luego me he dado cuenta de que había más elementos en común. Igual que Take shelter, la película de Farhadi trata de la familia, el marido es el personaje principal y sus seres queridos sufren a causa suya. El entorno en el que se desarrolla la acción de ambas películas es decisivo, y al mismo tiempo hace que parezcan muy distintas.

Nader y Simín
Nader y Simín, una separación

Take shelter sucede en una zona rural de Estados Unidos. Es un paisaje abierto de cielos enormes en los que tienen lugar las pesadillas y las alucinaciones del protagonista, siempre relacionadas con las tormentas, los aguaceros y los tornados. El mundo cotidiano se convierte en un lugar amenazante y hay que buscar refugio. Los exteriores contrastan con los interiores. También las circunstancias sociales tienen un papel. El trastorno de  Shannon lo va a marginar, a expulsar de su círculo. Las consecuencias económicas no serán menores.

Michael Shannon
Michael Shannon

Por su parte, Nader y Simín transcurre en Teherán, una de las ciudades más pobladas del mundo. La acción sucede sobre todo en interiores, pero lo que ocurre fuera es decisivo: el tráfico, el tiempo que se emplea en ir de un barrio a otro. La mirada social y política es más acusada (posee algo del mejor neorrealismo) y el choque cultural -propio de las grandes ciudades -tiene un lugar central.

De alguna manera, el paisaje en el que se desarrollan y en el que se han rodado es lo que les da su sabor característico (por decirlo de alguna manera), que es muy distinto en ambas películas. Pero por debajo hay mucho en común: padres atribulados que tratan de hacer lo correcto; familias al borde de la ruptura; dificultades económicas; y, sobre todo, una mirada llena de compasión. De hecho, tal vez la diferencia entre un drama bueno y uno malo sea que en el segundo no hay compasión, sino condescendencia. En otras historias, los personajes son seres bondadosos a los que la vida les pasa por encima. Son mucho menos interesantes. A los protagonistas de Take shelter y de Nader y Simín les ocurren cosas de las que no son responsables, pero ellos toman sus propias decisiones. Es de la forma en que se enfrentan a lo que no pueden controlar de donde surge la identificación y hasta el cariño que terminamos sintiendo por ellos.

Las dos películas están disponibles, a día de hoy, en Movistar y en Filmin. Os las recomiendo mucho.

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