First man y las listas de mejores películas del año

First man

Algunas listas de películas o libros me han resultado útiles, gracias a ellas he hecho grandes descubrimientos y pasado buenos ratos. Así que hace unos días hice una lista (o más bien varias) de mis películas preferidas de 2018, aprovechando que había ido mucho al cine. Luego me he arrepentido un poco. Cuando empecé este blog decidí que intentaría no hacer valoraciones del tipo “me ha gustado mucho”, “no vayáis a verla” o “tres estrellitas sobre cinco”. Y una lista, al final, establece una especie de canon, una escala en la que lo que está arriba es lo mejor y a medida que se desciende parece que también lo hace la calidad.

Además, me di cuenta de que se me habían escapado al menos un par de buenas películas por motivos diferentes. Una es La muerte de Stalin (Armando Iannucci), que vi hace un par de meses y de la que no me acordé  en el momento de hacer la lista. Pensé, ¿será que se me olvidó porque no me gustó? En absoluto, la recuerdo como una gran comedia negra, con una mirada singular sobre el estalinismo. Y entonces me pregunté, ¿y si he olvidado otras buenas películas? No puedo descartarlo.

La otra que olvidé incluir fue First man (Damien Chazelle). Este caso es distinto. Es una película que ha gustado a poca gente. Por no gustar, es posible que no me gustara ni a mí cuando la vi en el cine. Y el caso es que es más que interesante. Tiene un planteamiento a contracorriente respecto a las películas de viajes en el espacio, y más en concreto respecto a las que narran la historia de la carrera espacial, entre las que destaca Apolo XIII, de Ron Howard. En general, son relatos de aventuras que juegan con la fascinación del descubrimiento, con el espíritu de superación y con el afán de ir un paso más allá. Asoman el heroísmo y el ingenio. Hay decisiones difíciles que tomar y terminan por imponerse la cooperación y la solidaridad.

First Man
First man, Damien Chazelle, 2018

First man no es así. Desde el principio, parece concebida en contraposición a Apolo XIII. Empieza con unas escenas muy claustrofóbicas dentro de un avión y ese es el tono cada vez que el Neil Armstrong (Ryan Gosling) o cualquiera de sus compañeros se sube a un cacharro volador. No hay glamour en las imágenes, sino mucho tornillo y poca luz. Chazelle nos muestra la carrera espacial como una aventura enloquecida, un proyecto macabro que no para de reclamar vidas. Y, tras cada muerte, no nos lleva a un funeral de estado, sino a la casa de la viuda dolorida. De esta forma, resulta comprensible que el hombre que alcanzó el mayor éxito arrastre un enorme dolor. El Armstrong de First man no es un patriota valeroso, ni un osado descubridor, ni un científico embargado por el ansia de conocimiento. Es un hombre que no parece muy interesado en seguir vivo.

No creo que sea una película perfecta, pero parte de una idea poderosa. Recuerdo cuando se estrenó Sin perdón y se puso de moda decir que era una película desmitificadora. Con mucha más razón se podría decir de First man. También se puede entender como una película sobre el duelo, sobre un duelo que parece exigirlo todo del que lo experimenta. Si el señor Friedriksen, el protagonista de Up (Pete Docter), tiene que llegar hasta las Cataratas Paraíso para dejar ir a su mujer, Armstrong tiene que convertirse en el primer hombre en la luna para dejar atrás una pérdida terrible. Y, aun así, no está claro que lo logre.

Up
El Apolo XI del Sr. Friedriksen

He tardado en digerir First man. Creo que en parte tiene que ver con las expectativas que despertó la promoción, en parte con la anterior película de su director (La La Land) y en parte con que no es cómoda de ver. Pero es una película valiosa y arriesgada, salga o no en las listas de mejores del año. Lo cual confirma que es mucho mejor hablar de lo bueno de una obra que pretender encajarla en un canon provisional y discutible (todos lo son). Y también que lo más importante que nos sucede con las buenas películas, obras de teatro o libros tiene lugar bastante después de haberlas visto o leído. Si una obra es buena, irá cambiando en nuestro recuerdo y nos hablará cuando menos lo esperemos.